Tuesday, March 30, 2010

Lo que queda del Yankee Stadium












Cuando pasé frente al Yankee Stadium no pude creer lo que había visto. Ya ni me acordaba del viejo estadio. El nuevo curiosamente remplazó en mi mente al estadio viejo, así como sobre la cama un cuerpo nuevo remplaza a uno viejo. Al menos quedan los recuerdos, el espíritu de lo vivido.
Me pareció impresionante el estado en el que se encuentra. Cualquiera pensaría que fue destruido por algún terremoto o por alguna bomba. Increíble pensar que dentro de lo destruido se pueda encontrar tanta belleza.

Ciudad Dura












En mi humilde opinión las paredes de este negocio tienen el mural más bacano de todo el Bronx. Aquí ofrecen el servicio de hacer murales y también el de hacer tatuajes. Dentro de la tienda hay varios vagones de tren, cada vagón es utilizado para tatuar a los clientes y además hay unos televisores mostrando un slideshow de fotografías de esos trenes que graffitearon en los ochentas. Cool place.



Happy Dragon




Me gustó el nombre de este restaurant de comida china: Happy Dragon, Dragón Feliz. Un dragón feliz, jaja, a mí nunca me había pasado por la mente tal cosa, ya que cuando pienso en dragones pienso en esos animales míticos que siempre andan encojonados botando fuego por la boca. Me preguntó qué será lo que hace a ese dragón tan feliz?

Hit and Run


Me gustó este graffiti que vi en el Bronx, por la calle 167. El carro convertible con esos colores, parece una nave intergaláctica. He visto la foto varias veces y se me hace difícil interpretarla. El hombre que aparece en la cola del carro con las manos en la cabeza parece haber sido atropellado, delante también se ve un hombrecito a quien me imagino el carro le pasará por arriba y seguirá su camino.

Besa


Me agradó el nombre de este café albanés. Me puedo imaginar a qué va la gente.

Please No Hanging Out


Por primera vez veo un que se entiende letrero acerca del jangueo. En la mayoría de los edificios hay reglas que dicen "No Loitering" en otras palabras: "No se paren fuera del edificio." Este letrero que vi en el Bronx, por fin, le explica a la gente en un lenguaje simple y llano que no deben 'estacionarse' frente al edificio.

El Montro


Los dominicanos pasamos por fases en cuanto al uso de ciertos apodos. En el sector de los servicios existen muchos individuos que para halagar a sus clientes lo llaman por uno de esos motes que estén de moda en el momento.
Recuerdo que cuando estuve en el país a principio de la decada pasada fui a un Car Wash, y el jovencito que me estaba lavando el auto no dejaba de llamarme Montro. Montro p'aquí, Montro p'allí. A mí el nombrecito no me engradecía ya que no le hallaba sentido, en cambio a otros cuando le dicen: "Tú eres un montro!" Se le sube esa autoestima a mil.
Cuando visité a mi barbero en el Bronx me topé con este graffiti, dedicado al Montro. A mí siempre me gusta estudiar esas paredes. Ellas casi siempre reflejan un poco de la personalidad de los muertos. Viendo ésta, sin conocer a Charlie, sin problemas puedo inferir que era dominicano, si la bandera no estuviera el apodo me bastaría para saber de dónde viene.
Según su apodo puedo inferir que el tipo era muy bueno en algo, ya que no a todo el mundo le queda ese mote. Por el gorro que lleva puesto podría pensar que fue veterano de guerra, o quién sabe, tal vez murió en ella y ese desierto que aparece tras él simboliza su muerte. Aunque si lo juzgo por su edad dudo de que ese haya sido el caso. Como usualmente a uno lo dibujan con sus pertenencias, es posible que el perro que aparece con él haya sido el suyo, podría también darse el caso que ambos ahora estén juntos en el más p'allá.
Para ganarse la distinción de aparecer en alguna pared en los barrios de esta ciudad hay que ser conocido, querido y respetado por la gente que vive en los alrededores y también como requisito hay que morir trágicamente.
Dudo mucho que yo algún día aparezca en una de esas paredes, donde vivo pocos me conocen y no creo que esta vida tan intrascendente sea merecedora de tantas latas de pintura.

Casita





Por alguna razón esta casita del Bronx me llamó la atención. Cuando me pongo a mirarla con detenimiento empiezo a notar un montón de cosillas raras. Era casi irrisorio ver como en el centro tenía una cámara de seguridad, además de tener unas verjas altísimas y letreros de que tienen perros, alarma, etcetera.
Parece medio absurdo ver una casa tan destartalada ser cuidada con tanto celo. Se me hace difícil imaginar que los ladrones pensarían entrarse a robar, a lo mejor me equivoco, las apariencias suelen ser tan engañosas, quién sabe si tienen una caja fuerte llena de dólares escondida por ahí.

El Castillo del Bronx









En el Bronx hay un Castillo impresionante, cada vez que paso frente a él me acuerdo de una anécdota interesantísima que contó Lola en los tiempos que solía bloguear. Les recomiendo que lean su post para que se enteren un poco de lo que pasa tras bastidores en esta ciudad.
Así lo describe ella en su post:

"El lugar fue un teatro en los años 30 o 40, no recuerdo con exactitud la historia, con pasillos escondidos, con adaptaciones de paredes gigantescas que se deslizaban, pues dentro del edificio no habian puertas solo paredes corredizas. Esto lo hacian por seguridad. Tambien habian camaras por todos lados, tambien por seguridad despues de cierta hora las paredes se cerraban hasta la hora de uno irse."
Tan pronto publique este post le preguntaré a mi amigo el Gugol pa' ver si me puede decir más sobre este lugar tan raro que ya nadie visita. Un día de estos me bajaré del autobus y le tomaré fotos más decentes.

El Camión de los Helados



Son pocas las veces que le he comprado helados a quienes manejan estos camiones, creo que estoy muy viejo para dejarme hipnotizar por la melodía contagiosa que emana de sus altavoces. He sido testigo de cómo actuan los niños neoyorkinos cuando a lo lejos lo escuchan venir. De inmediato dejan de hacer lo que estaban haciendo para correr donde sus padres. Los padres usualmente los complacen y le dan dos o tres dólares para que ellos bajen o se acerquen al camión. El look de esos camiones no ha cambiado en lo que tengo viviendo aquí, sería interesante saber desde cuánto tiempo tienen estos camiones llenando de alegría la ciudad.

La alegría de esos niños siempre me transporta a mi niñez, de inmediato me visualizo contentísimo corriendo tras mi madre después de oir la campanita que remeneaban los heladeros. Estos se acercaban usualmente en bicicletas y si tenían ya tiempo en el negocio, vendían con la ayuda de sus motores de 70 cc.

Este camión lo vi el viernes. Estaba frío ese día, como 40 grados Farenheit, pero esto no pareció detenerlo, desde ya, al igual que yo, quiere que sea verano.

El Inspector del Gobierno

Uno de mis cuentos preferidos de Gogol es El Inspector del Gobierno, este cómico relato cuenta la historia de un hombre que al llegar a un pueblito es confundido por sus habitantes por un distinguido inspector del gobierno. Al impostor lo trataron como todo un rey, le hicieron banquetes, le prestaron dinero y hasta le ofrecieron la mano de una distinguida señorita.

A mí parece que me confundieron con un inspector también. La semana pasada escribí acerca de una pizzería que tenía colgada de la pared una pizza vieja. Al parecer los empleados al verme encorbatado y con gabardina tomándole fotos a la pared, parece que me confundieron con algún inspector del Departamento de Sanidad. Hoy pasé nuevamente frente al establecimiento y noté que la habían descolgado, supongo que para evitarse alguna multa. Qué pena, no pensaba delatarlos.

Tuesday, March 23, 2010

Te Recordaremos Macho Para Siempre


La zona de Little Italy del Bronx, en los últimos años se ha ido transformando en territorio de inmigrantes mexicanos. Pasando por esa zona me topé con un epitafio pegado sobre el cristal trasero de una van. Me pareció curiosísimo ya que de este se pueden sacar tantos significados.
Imagínense el caso de un hombre que cambió de sexo o de parecer y años más tarde se muere. La familia y los amigos que nunca aprobaron el cambio decidieron recordarlo de esta manera.

Creo en la Reencarnación


Me llamó mucho la atención esta bolsa de la tienda Whole Foods. Según ella, en su otra vida fue una botella.

De vuelta a los 90's

Anoche a eso de las once se subió al tren un blanquito con un boombox al hombro. Se sentó frente a mí y presionó play en su radio. A su alrededor todo el mundo escuchaba música a través de sus audífonos, a él eso no le importó, no sintió pena ni verguenza cuando de manera clásica, estilo 90's de su aparato se hicieron sentir las guitarras de Enter Sandman de Metallica. Podría decir que es la primera vez que escucho a Metállica dentro de un vagón del tren, it really rocked!

Me enamoro de ella, de sus ojos claros, de su risa bella

En la tienda Billa Bong de Times Square por más de dos años estuvo este letrero adornando la entrada. Yo a ella la veía todos los jueves después de salir de la fiesta de salsa. Cuando la miraba a los ojos sentía que se salía de la lámina y se me acercaba. Qué placer era verla cada semana y sentir que me conocía como yo a ella. Un día decidí fotografiarla para recordarla siempre, para verla todos los días atrapada dentro de mi celular y a la semana siguiente, como si en la tienda estuviesen esperando que la fotografiara, retiraron su imagen (algo que me causó mucha pena).

Este post te lo dedico a ti rubia bella, que aunque no sepa tu nombre agradezco que me hayas sonreído tantas noches.

Los de Amarillo


Los otros día vi a un grupo de blanquitos con sacos amarillos y pantalones negros, se me hace difícil imaginar hacia dónde iban vestidos así, entonces decidí tomarles una foto para la posteridad. Curiosamente en la primera que tomé se metió un chinito, pensé borrarla, pero al inspeccionarla bien me di cuenta de que había quedado media surrealista como si él fuese un fantasma o ente kafkiano.

La vida es incierta

Caminando por la Pequeña Italia del Bronx también pude ver colgado en la pared de una repostería un cuadro que contenía un mensaje jocoso y realista:

"La vida es incierta, cómete el postre de primero."

Pizza Art


Anduve por la Pequeña Italia en el Bronx y dentro de la pizzería que visité vi una pizza pegada a la pared. Al principio no creía lo que veían mis ojos ya que nunca en la vida se me hubiese ocurrido darle ese uso.
En realidad, me gustó mucho ver lo que hicieron con ella. Me me gustaría saber a quién le surgió esta idea tan artística. Estará esa pizza ahí desde el principio o fue una acción espontánea del dueño al ver que esa pizza tenía par de días sin venderse? Bueno, habrá que preguntarle.

Tuesday, March 02, 2010

El Anzuelo


It's too good to be true, dicen los americanos, cada vez que se encuentran con algo que es 'demasiado bueno para ser cierto.' Los policías en este país tienen muchísimos métodos creativos para capturar ladrones, entre ellos está el que les presento. El cual se trata de dejar encendido y con las puertas abiertas un vehículo comúnmente robado en la zona. Para muchos ladrones de autos es un sueño realizado ese de ver el vehículo encendido y sin dueño. Los que caen en la trampa se montan y luego de manejar un rato la policía con un control remoto apaga el motor y arresta al ladrón.
Este carro que vi estacionado en la calle 168 era el anzuelo perfecto. Los policías dejaron el baúl abierto y dentro de este colocaron de manera visible bolsas de compras llenas con ropas de marca. Me quedé un rato observando el carro solitario y vi como unos cuantos sujetos no creían lo que estaban viendo. Al final, hubo un individuo que mordió el anzuelo y sin habérselo imaginado dos bloques más adelante se halló esposado y con la mejilla contra la fría acera.

Ladies Night


El otro día pasé frente a un restaurant Koreano que tendría esa noche un Ladies Night en el cual le iban a dar una cena y una bebida gratis a las mujeres. Hasta el día de hoy no había visto un ladies night tan raro. Me gustaría tener una conversación seria con quien tuvo esta genial idea. Ya me imagino el restaurant lleno de hombres esperando que la cenita le de sueño a las mujeres para llevárselas a la cama.

El Gustico



Este restaurant de la calle 145 tiene que ser dominicano.

Photoshoot Romántico


En la parada de la calle 168 de Manhattan el 13 de Febrero me topé con una parejita dominicana, que a simple vista parecía haberle pagado a unos fotógrafos para que le tomarán unas cuantas fotos de calidad. Hasta el día de hoy todavía me pregunto qué les habrá motivado a escoger una estación tan sucia y apestosa. Ese día había un desamparado sentado junto a un zafacón que despedía un mal olor que se dispersaba por todo el túnel. Pero como dice el dicho, el amor puede con todo, hasta con los malos olores.