Tuesday, March 30, 2010

El Camión de los Helados



Son pocas las veces que le he comprado helados a quienes manejan estos camiones, creo que estoy muy viejo para dejarme hipnotizar por la melodía contagiosa que emana de sus altavoces. He sido testigo de cómo actuan los niños neoyorkinos cuando a lo lejos lo escuchan venir. De inmediato dejan de hacer lo que estaban haciendo para correr donde sus padres. Los padres usualmente los complacen y le dan dos o tres dólares para que ellos bajen o se acerquen al camión. El look de esos camiones no ha cambiado en lo que tengo viviendo aquí, sería interesante saber desde cuánto tiempo tienen estos camiones llenando de alegría la ciudad.

La alegría de esos niños siempre me transporta a mi niñez, de inmediato me visualizo contentísimo corriendo tras mi madre después de oir la campanita que remeneaban los heladeros. Estos se acercaban usualmente en bicicletas y si tenían ya tiempo en el negocio, vendían con la ayuda de sus motores de 70 cc.

Este camión lo vi el viernes. Estaba frío ese día, como 40 grados Farenheit, pero esto no pareció detenerlo, desde ya, al igual que yo, quiere que sea verano.

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