Friday, February 27, 2009

Substancia Extraña



Anoche cuando iba a utilizar el ascensor noté un líquido extraño frente a la entrada. Me salté la substancia rara esa, a primera vista creí que eran vómitos, a 'segunda' vista creí que era helado de chocolate derretido, pero luego al agacharme un poco me di cuenta que el atolladero ese era de habichuelas con dulces. Entre las zanjitas cayeron unas cuantas pasitas y el olor era tan agradable que me hizo recordar a las que hace mi mamá.
De inmediato supe a quien atribuirle ese criminal derrame, ya que en el séptimo piso que vivo sólo hay dos familias dominicanas. Me imagino a la vecina corriendo hacia el ascensor para llevarle un poco de habichuelas a algun familiar y zás! Por andar corriendo botó un poco. Después de examinar la escena del crimen pude también pude comprobar que a esas habichuelas le hacían falta las galletitas dulces y redondas, eso sí que es una decepción.
P.d. Sería bueno saber cómo celebran la cuaresma otros países latinoamericanos, qué tipo de plato especial preparan los viernes pertenecientes a esta fecha.

Los gustos


Los muñequitos nos enseñan un montón de cosas, cosas que a veces aceptamos sin cuestionárnoslas. Hay ocasiones en las que no estamos muy claros, por ejemplo eso de que a los gatos les fascinan las aves. Como nunca he visto en la vida real a un gato seduciendo a un pollo o con una avecilla en la boca, se me había hecho difícil comprobar eso de que Silvestre quería tragarse a Tweety.
Esta tarde vi este gato sentado sobre el murito de una ventana, el felino estaba concentrado viendo a unos pajaritos que picaban conglomerados en la acera. Al minino se le aguaba la boca, pero por más que lo pienso comerse una avecilla de esas, para él sería algo casi imposible, al menos que supiese usar un tirapiedras, ahí sí que se daría su gusto.

Tuesday, February 24, 2009

Contando el Billete

Cada cierto tiempo suelo toparme en la calle con uno de estos personajes, esos que hablan de negocios por su celular, caminan con un tumbao y mientras conversan con quién sabe quién, van acariciando un gran fajo de dinero.

Me gustaría un algún día intercambiar lugares con ellos para ver que piensan(O salir corriendo con el billetaje Sr. Baakanit) mientras montan todo este teatro, en sus mentes transparentes se van creyendo seres superultraubertodopoderosos.

Estos individuos juran que están acabando, que la gente al verlos con tantos billetes de cien en las manos los percibe como si fueran Dioses del Olimpo, o más gangsters que Scarface, pero tristemente la realidad es otra. Lamentablemente cuando se vive encerrado en cierto mundo se nos hace imposible darnos cuenta como se nos percibe.

Inmediatamente uno ve semejante espectáculo piensa que es un dinero malhabido, aunque fuesen los ahorros que la abuelita los mandó a depositar.

Aunque quizás todo puede que sea una carnada, tal vez el tipo era un policía encubierto tratando de atrapar a unos cuantos ladrones. (Bueno, está difícil eso Sr. Baakanit.)

O quién sabe si dentro de su tribu mostrar el dinero ante todos los ciudadanos de esta selva submergida en una crisis económica signifique que se tiene suficiente cojones para defenderse en caso de que alguien quiera echarle manos para luego andarlo exhibiendo y así crear una cadena infinita de robos.

Tuesday, February 17, 2009

Man on Crack(Track)




En los años que tengo viviendo en la ciudad he visto muchísimas cosas raras, pero hasta ahora nunca había visto algo que se le compare a esta. Este loco que les muestro aquí, estaba al otro lado de la plataforma, como si nada se bajó a los rieles y comenzó a caminar. Mientras que un hombre le decía que se saliera, este indigente seguía caminando, lo más campante. Yo nunca había visto algo tan surreal. De repente las cosas empiezan a complicarse, se aproxima un tren, el loco se mete en un huequito en el medio, y nada le pasa, luego emerge nuevamente y sigue caminando por donde lo ven en la foto. Otro tren se aproxima, el hombre que le estaba hablando vuelve a alertarlo, por suerte, el conductor del tren venía despacio y lo vio a tiempo, entonces se detuvo y le tocó bocina. El loco en vez de salir siguió caminando hacia delante, hasta que se desapareció.

Cuando me subí al tren vi que el desamparado, había regresado a la plataforma de donde había bajado en un principio.

Hummer of the Caribbean




Bueno, no estoy muy seguro que Johnny Depp y los otros piratas le darán mucha Street Cred al dueño aquí en el Bronx, still nice though.

Chicken in the City





Ayer cuando caminaba cerca de la calle 170 y Jerome Avenue, de la nada veo aparecer frente a mí a esta gallina. Andaba muy campante, como si fuese dueña de la acera. Miré a todos lados para ver si se había escapado de algún vivero, pero no vi nada. Cuando me fui, se me olvidó decirle que se cuidara, que la cosa está mala y que cualquiera se atrevería a echarle mano a una gordita como ella.

Friday, February 13, 2009

"Te quiero pinche boricua"




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Ayer cuando me subo al tren veo a dos muchachos diciéndole a este joven que ven en la foto que se callara, que ahí estaba un policía. El chamaco mexicano se puso de pies y se le acercó al oficial.

"Cómo estás paisa? De dónde eres?" El policía latino no le respondió, sólo le dijo que regresara a su puesto.

Yo estaba sentado al lado de una bella puertoriqueña, parecía una tierna muñequita. A mi izquierda se sentó el cantante, quien de inmediato empezó a entonar rancheras, de esas corta venas.

La chica que va a mi lado, no sabía mucho español, al ver al mexicano con la cara virada hacia mí, bien emocionado cantando. Ella creyó que el muchacho me estaba cantando a mí. Ella iba muerta de la risa.

"Es a ti que te está cantando?" Me preguntó.

"A mí no, a ti!" Ella empezó a morirse de la risa.

"Amigo, siéntese enfrente para que le cante mirándola a la cara." El muchacho me hizo caso y se sentó enfrente. No sabía que más cantar, entonces le dije:

"Cántale una de Chente Fernández." El chamaco se quedó pensativo, hasta que dio con una.

"Para mi pinche boricua, con toditito mi corazón." Y empezó a desbordar sus sentimientos. Su tufo etílico me llegaba sin problemas. La muchacha estaba muerta de la risa.

"Híncate frente a ella para que vea lo romántico que eres." El borrachito me hizo caso y se hincó.

Yo creía que había grabado esa parte(La mejor) Pero no advertí que no había presionado el botón.

Al poco rato, de la nada vemos a otro mexicano con una guitarra. La bella boricua lo llama, para que le haga el acompañamiento al chamaco.

El nuevo integrante de la banda lo primero que le dice a la muchacha es:

"No todos somos iguales, no andamos juntos, yo no tengo nada que ver con este tipo."
Eso que le dijo, para echar por el suelo a su paisano me dejo medio aturdido, no me esperaba eso.

Luego añadió: "Este tipo parece que tiene mucho que no se ha bañado."

Después de insultar al otro para en su mente "ganarse el aprecio de la doncella." Se puso a tocar su guitarra. Lo más irónico del caso es que después que insultó al pobre muchacho, se puso a tocar una canción cristiana.

Qué bajón, después que íbamos entretenidos con el ranchero, llega éste individuo "a robarse el show" con canciones que nos estában poniendo a dormir. El borrachito no se pudo aguantar y comenzó a cantar, interrumpiendo al otro. Todo esto parecía un sketch del chavo del ocho. El otro tocaba y cantaba sus alabanzas, mientras que el chamaco se iba por otro lado.

Algunos hombres no entienden, que para ganarse una mujer, eso de poner al contricante por el suelo, los hace ver muy mal. El señor hubiese brillado más si le hubiese servido de acompañamiento a nuestro cantinflas subterráneo.

P.D. El último video me da mucha risa, porque el muchacho le está llamando pinche rusos a los dos muchachos iraquíes que le estaban diciendo que se callara.[Por si acaso: Cómo sé que eran iraquíes? Uno de ellos llevaba un brazalete con la bandera de Iraq.]

Cuando me desmonté, el chaparrito tomó mi lugar, iba contento, sentado al lado de la boricua.
Los miré, y ella sonrió como queriendo decir:

"Mira con quién me has dejado!"

Corran! Corran! Se quema el colegio!



En Facebook, en las fotos de una de mis primas aparece ese dibujo que ven ahí arriba. El colegio donde ella estudia y donde hice mi preescolar, en llamas. Quien lo dibujó es un compañerito de ella llamado Carlos. [No daré su apellido ni el nombre del colegio vegano para que no se metan en líos esos muchachos que aún no se han graduado.] El hombre y la mujer que salen en frente, son supuestamente dos de los profesores más estrictos, de esos los estudiantes de esa edad consideran como 'malos.'
Desde tiempos inmemorables muchos estudiantes han deseado que sus escuelas y colegios sean sólo cenizas. Tengo un amigo bloguero que hace unos meses mencionaba en su post la vez que hizo que una aula de su escuela cogiera fuego.
Curiosamente ahora mismo me ha llegado a la mente un estribillo que cantábamos los estudiantes veganos cuando chiquitos.
"Mi escuelita, mi escuelita yo la quiera con amor."
En nuestras versiones maquiavélicas, cantábamos:
"Mi ecuelita,
Mi ecuelita,
Yo le pongo dinamita,
Pa que eplote,
Pa que eplote..."
Aunque yo cantaba a coro con mis amigos y amigas, nunca realmente fue ese mi deseo. Yo amaba la escuela, hasta cuando estaba enfermo le rogaba a mi madre que me dejase ir.
Antes de ayer en el autobús vi a este chiquillo que les muestro. El chamaquito andaba bien contento, con una cartulina de sombrero. Esta decía cuantos días faltaban para las vacaciones de invierno. Me parece curioso que los profesores de preescolar les enseñen a anticipar con fervor la salida de clases. Lo malo de las vacaciones, especialmente a esa edad, es que a los chiquillos se les borra el disco duro, cuando regresan hay que volver atrás, repasar muchas de esas cosas que se les había enseñado anteriormente.

"No me gusta la carne."

El otro día fui a la barbería a recortarme el pelo. Tenía tanto tiempo sin ir, que si fuera por mí, mi barbero tendría que cerrar el negocio. Por suerte otros le dan de comer. Como el peluquero tenía a tres clientes antes de mí y yo tenía un hambre criminal, decidí ir a la bodega a comprarme algo de comer. Me antojé de una hamburguesa.

"No hay papas fritas." Me dijo él muchacho árabe que me atendía

"No hay problemas, dame el hamburger solamente."

Al poco rato llega un moreno de unos cincuenta años, con un canoso dreadlock al estilo Bob Marley. El señor se queda embelezado viendo como preparan mi Hamburger. Entonces el muchacho le pregunta:

"Quiere que le prepare uno también?"

"No, no me gusta la carne."

"Y la marihuana le gusta?" Le preguntó el árabe en un tono amistoso.

"Oh sí, sí, sí, I love it!"

Ambos se ríen en complicidad.

"Lo mío es el hachís, me encanta."

"Hachís?"

"Usted le dice hachís?"

"Sí."

"Así le decimos nosotros también, esa palabra es árabe..."

Bueno, la conversación se desvió de manera increíble, los dos siguieron compartiendo sus historias y sonriendo, habían hallado de qué hablar. Nunca había visto una conversación tornar de forma tan aleatoria. Es curioso también ver el grado de verdad que suelen los estereotipos tener de vez en cuando.

Wednesday, February 11, 2009

Necesitas darle a alguien una paliza?

"Necesitas darle a alguien una paliza?"
(Amantes, compañeros de negocios, fraudes de la aseguradora...)
Profesionales, confiables,
Local o a Larga distancia,
De último minuto.

Honorarios a buen precio para todos!!!!

Esa joya de anuncio la vi en el mural de un restaurante Tailandés de Midtown Manhattan que visité el fin de semana (Wow, que comida que pica esa!) Ahora lamento no haberme fijado bien de que se trataba, ya que a la franca nadie se atrevería a estar ofreciendo esos servicios. Esto tengo que atribuírselo a algún comediante.

Esta crisis hasta los floreros la están sintiendo

En una tienda que vende cerámica en la calle 52 o 51, me topé con este florerito. Los dueños han bajado el precio de $525 a $150 para ver si al menos así la gente se motiva a comprarlo. Uff, me parece mucho dinero para un coroto así. Esos son de los floreros que cuando se caen y se rompen, al dueño o a la dueña le dan vómitos y mareos.

El café de Víctor

Cada vez que paso por el frente de éste café cubano de la calle 52 tengo que sonreir, afuera siempre ponen una pancarta escrita en un inglés de muelle, como ese que hablamos muchos hispanos en esta ciudad, comiéndonos las últimas consonantes de cada palabra, pronunciando todo con ese sabroso acento latino.

Cocacola Fosilizada


El sábado caminé por la sexta avenida, al llegar a la calle 50 advertí que estaban asfaltando. Los trabajadores hallaron debajo del asfalto viejo una lata de Cocacola. La lata se ve inflada, a punto de reventar, habría que ser muy valiente para atreverse a destaparla. Me parece bien raro que ésta haya 'sobrevivido' bajo el cemento.
Ese hallazgo hubiera sido increíble si hubiese ocurrido en una era en la cual la gente ya no beba refrescos de lata. Me imagino la cara que hubiesen puesto los trabajadores.
"Jefe, y este cilindro rojo, qué es?"
"Cirilo, creo que hemos hallado la última Cocacola del desierto."

Cámara de papel


Hoy entré a la sucursal de Staples que queda frente a Bryant Park y me hallé rarísimo que en vez de las cámaras físicas, estuviesen mostrando un papel con una foto de la cámara. Se supone que cuando uno va a una tienda, uno quiere ver el producto y no una fotografía de éste ya que para eso están los catálogos y los periódicos.
Las copias tenían un mensajito que indicaba que si uno estaba interesado, tenía que pedirle a uno de los empleados que trajera una del almacen.

Con un pie aquí y otro allá


A este señor una mujer policía lo despertó, pero lo hizo en vano ya que tan pronto la oficial se fue, él se recostó y tomó está posición que ven aquí.(Los policías pierden su tiempo despertando a esta pobre gente, ya que es inevitable volver a retomar el sueñito.)
P.d. Con lo caro que está saliendo soñar en estos días, yo me enojaría mucho si con el ruido de la macana me interrumpen un sueño de esos, de los interesantes.

Wednesday, February 04, 2009

Carrot Man, The Man





"Este señor vende en la calle peladores de vegetales. Hace unos días lo vi por la calle 53 y Lexington de Manhattan ayer lo vi en Brooklyn. A su lado siempre coloca una pancarta en la cual muestra una copia de un artículo de periódico en el cual el sale y se le recomienda. Ayer estaba enojadísimo por que alguien le dijo que el pelador de tres navajas que él vende a 5 dólares era muy caro, que era mejor comprar el de una navaja que sólo cuesta 99 centavos. Al señor se le puso la cara roja y empezó a decir que lo barato sale caro y que lo bueno tiene su precio, le dijo al transeunte que se fuera y que comprara el que a él le diera la gana.

"Yo tengo 15 años vendiendo este producto y mis clientes han quedado satisfechos." Dijo esto en voz alta, y prosiguió su demostración de cómo se pela"

Las fotos y el texto que ven arriba los escribí el diez de enero del año pasado. Desde que vi a este señor me cautivó su estilo para vender, cualquiera pensaría que estaba loco, pero no, el ponerse a hablar solo, era su truquito para atraer a la gente, después el grupo quedaba enganchado y muchos terminaban comprándole. Esa vez que lo vi no sabía que este señor tan querido ya era un ícono New Yorkino. Al leer el New York Times me entristecí al enterarme que Carrot Man, como se le llamaba, había fallecido el domingo. En ese artículo comparten con nosotros un poco de su biografía, nos hablan de las cuatro esposas que tuvo, de sus chaquetas caras, de su gusto por restaurantes caros, de sus comienzos en la ciudad como vendedor de libros, etc.

Descanza en paz Hombre Zanahorias.

P.D. Gracias a Harold, me enteré que en Flicker le han dedicado un post. Aquí podrán ver una colección de fotos de Joe Ades.



Sunday, February 01, 2009

Main Street







Cuando me hablaron del viaje hacia Vermont, no lo pensé dos veces, empaqué mis cosas y preparé mi trasero mentalmente para el largo viaje. Cinco horas más tarde, me hallaba sobre las montañas, rodeados de casas que parecían haber sido sacadas de tarjetas postales. Me sentía en otro mundo, como si estuviese nuevamente desplazándome por los pueblitos inventados de Disney.
Este tipo de ambiente sólo lo había presenciado en películas de Hollywood. Los films de cierta manera me han preparado mentalmente y me han hecho ver estos lugares de los cuales en lo cotidiano no se habla. La forma en la que Hollywood pinta Small Town America, es muy fiel. La gente de buen humor, saludando a todo el mundo con una sonrisa en la cara, las vestimentas, las formas de hablar. Es la primera vez en mi vida que me siento un extraño en este país. En NY uno se siente como en casa, pero en ese lugar me sentía como un forastero, desde mi piel hasta mi manera de vestir hacía que inmediatamente fuese notado.
En el cuarto de hotel había un cuadro, que ahora lamento no haberle tomado una foto. Creo que era una representación de lo que era el pueblo en sus inicios. Un camino principal y a los lados las granjas de sus habitantes.
Norwich no ha cambiado tanto, esa pintura aún mantiene su escencia ya que el lugar tiene una calle principal en donde están todos los negocios y establecimientos públicos. La farmacia, la librería, la estación de bomberos, la estación de policias. La organización de todo este lugar a lo largo de la arteria principal me hizo recordar esos libros de inglés con los cuales aprendí el idioma. Esos mapitas de pueblos pequeños con su Main Street, su Broad Street. Hasta estos días creía que eras simplemente una simplificación de una gran ciudad, que esos pueblitos caricaturizados en realidad no existían. Pero estaba muy equivocado, la Main Street de Norwich, me mostró todo lo contrario.
P.D. En la galería del hotelito en donde me hospedé, como pueden ver, había como diez mecedoras. Tenía siglos que no me mecía en una. Aunque estaba haciendo un frío pelú, me senté en una de ellas escuchar música por unas cuantas horas, así como lo hacía en mi pueblito.

Banco e Iglesias

















Curiosamente, en este pueblito de dónde los jóvenes se han ido, lo que más hay es bancos e iglesias. Pude ver cerca de ese banco amarillo que les muestro otros dos. También vi tres lugares dedicados a la oración. [Al parecer la gente de la zona tiene mucho miedo y billete.]
P.D. Cuando escuché las campanas de la iglesia sonar recordé mi pequeña ciudad, curioso darse cuenta que algunos rincones recónditos de América, aún sigue la tradición.

Snow Coffin




En una de mis caminatas exploratorias por el pueblito de Norwich, me topé con esta rareza brindada por la naturaleza. Sobre una mesa de madera del patio de una casa, yacía un ataúd de nieve, su forma no pudo ser más perfecta. El suelo de nieve parecía abrirse, listo para enterrar para siempre el difunto, snow man.


Quién quiere cuatro gallos?


"Cuatro grandes, bonitos y saludables gallos de seis meses."
Es increíble lo mucho que me enseñó este mural sobre la gente que habita ese pueblo. Cada anuncio me invitaba a darle un vistazo a lo que le pasa por la mente a estas personas, de los sanas y buena gente que son. Hay cierta inocencia y pureza en este lugar. La gente era súper amistosa, relajada y siempre con una sonrisa en la cara.
Ya saben, si quieren cuatro gallos, ya saben a donde ir. Una oferta así haría a mi abuelo, amante de los gallos salivar.

Señal Rara


Esta señal de tránsito la vi cuando me detuve un rato a descansar y comer en un negocio de Massachussetts. Nunca había visto nada parecido, no sé que querrá decir:
"Librería al doblar"
"Lee mucho"
"Si quieres leer sigue la flecha."
"Escuela cerca."
"Librería, siga la flecha."
Bueno, ustedes me dirán! Cuando los símbolos no son universales no sirven de nada.
P.D. Mientras esperaba por mi servicio de comida, sentado en una mesa a mi lado estaban un señor y una señora, de pronto entró a la tienda otro señor que andaba con ellos y se pusieron a hablar de un asesinato.
"Sí, al hombre lo despidieron del almacen ayer. Era un tipo que no se metía con nadie, no sé lo que le dio. Esta mañana entró a las oficinas del almacen y le pegó un tiro en la cabeza al contable y luego se mató. La policía tiene toda la zona acordonada. La crisis está fuerte."

Diez orejitas de puerco

El supermercadito de el pueblito de Norwich también era bien raro. El piso de tabla, mojado por los pasos humedos de nieve, me daba la sensación de estar sobre algún bote viejo. La entrada de este lugar era también bastante extraña, en un estante tenían trozos de leña, a la izquierda tenía muchísimos productos para autos, aceite, guantes, guardalodos. Al entrar por unos minutos dudé que estaba yendo a comprar algo de comer.

Tan pronto entro un tipo me saluda con entusiasmo, como si me conociera. Yo lo saludé con ojos confundidos, tal vez mi barba de tres días le hizo creer que yo era árabe al igual que él. Después de permanecer por tres días en este lugar entendí mejor al tipo. En ese lugar sólo habitaban blancos y él al ver a alguien de color, probablemente se alegró.

Dentro del lugar habían muchos productos caseros, prácticamente, al ser la única tienda del pueblo, ésta tenía de todo, desde pipas hasta paquetes de orejitas tostaditas de cerdo, para que le dieras de comer a tu perro.

Te cantamos en San Valentín!

Esta es otra perla de anuncio que me hallé en ese mural del pueblo. Por sólo 50 dólares cuatro tipos vestidos de gala irán donde usted se lo indique, le cantarán una canción, le presentarán una rosa[me pregunto si cuando se la presentan se la entregan o sólo se la muestran.], le darán una tarjeta y chocolates.(Me parece un baratillo! Todo eso por $50 dolaritos.)

"Iremos a la escuela, a su casa, a su oficina, al asilo, etc."

No está mala la idea, a ver si me decido por abrir un negocito así aquí en NY, con mi voz de canta-malo haría reir a mucha gente.

Seabee's Box

Esta fotografía se la tomé a un anuncio que vi en el mural de un pequeño pueblo llamado Norwich, del estado de Vermont. Me llamó mucho la atención ver que la gente se pusiera en eso de vender una cajita de madera como esa. Cuando llegue a casa me puse a investigar y hallé en wikipedia un artículo sobre la insignia que está plasmada en la caja.

Por lo que leí, cuando se habla de Seabee se está hablando de la unidad del Navy encargada en reparar los daños que causa en los países extranjeros la milicia Norteamericana. En Wikipedia se ve claramente el dibujito que aparece en el cajón, una abejita con gorrito de marinero, metralleta y martillo en manos.

Curioso que quien vende la caja diga que la caja puede ser usada para mesita del café o para guardar sábanas. Eso dice mucho de la gente de este pequeño pueblo.


Saw Building



Hoy, a pesar de que camino por estos lados todas las semanas, noté por primera vez la existencia de este edificio de la calle 48 y Octava avenida, curiosamente cuando uno lo mira desde la calle 52 pararece un serrucho. Si se le ve desde el medio de la calle parece una sierra de doble filo.
No pude contener mi curiosidad entonces caminé hacia él, de cerca no llama tanto la atención. Es un edificio estrechito, al parecer el dueño del edificio que queda en la esquina al lado de éste, no quiso vender su parte, entonces tuvieron que construir esa torre fina y larga.
Increíble lo que hacen las perspectivas y lo mucho que nos llaman la atención las cosas cuando la observamos desde un punto especial.