Wednesday, September 17, 2008

Tambor Desfondado


"Todo tiene su final,
nada dura para siempre,
tenemos que recordar que no existe eternidad,
como el lindo clavel solo quiso florecer,
y enseñarnos su belleza y marchito perecer..."
Héctor Lavoe

Con el pasar del tiempo uno le va tomando cariño a esos personajes que se pasean en sus lianas, día a día de vagón en vagón. Como en toda jungla nos vamos familiarizando con nuestro ecosistema. De cierta manera me alegro cuando veo a la chinita que está buena con su paquete de DVDs pirateados en la mano, cuando se asoma el gordito de 300 y pico de libras vendiendo chocolates M&M y los sabrosos y jugosos dulcitos Starburst, o cuando aparece el niñito afroamericano que baila junto a su padre.
Cuántas veces al día tendrán ellos que repetir las mismas frases? Cuando veo al niño me pregunto cuántas veces habrá hecho el baile en el que se sube sobre su padre y con su camiseta cubriendo las rodillas de su progenitor pretende caminar con las piernas de su papá? O Cuántas veces en un día lo arrojarán hacia arriba para tocar duro con sus manos el techo y pretender que se golpeó la cabeza?
Algunos de estos personajes que vemos a diario también tienen problemas de pareja y uno con el tiempo que tiene conociéndolos, va siguiendo sus vidas y desenlaces, como en el caso de esta mujer de semblante triste y cansado que toca un tambor desfondado, remendado con cinta pegante transparente.
Antes ella y su pareja, un señor afroamericano, se paseaban por los vagones. Ella sólo golpeaba con dos palos gruesos su tambor, mientras que su marido, tocaba el mismo ritmo con su tambourine y cantaba el estribillo:
"It ain't no joke,
For real I'm broke."
(No es un chiste,
De veras estoy sin un centavo.)
La gente solía reirse al escuchar al hombre decir esto, ya que este señor lo decía con ánimo y con una cara graciosa, mientras que su mujer sólo tocaba el tambor, con una cara profundamente triste y aburrida.
Por alguna razón, lo que hubo entre ellos tuvo su final, sus caminos se han bifurcado, ahora se les ve a cada uno por su lado. Ambos por separado han seguido tocando con sus tambores el mismo ritmo y cantando el mismo estribillo.
A ella se le nota mucho más triste y agotada, cuando de sus labios salen esas palabras, es como si por unos segundos se convirtiera en su ex-marido. No me imagino cómo ha de sentirse, imagínense ustedes en tal situación, que ustedes tengan que ganarse la vida usando esas mismas palabras y música que utilizaban junto a ese ser querido que los acompañó en tantos viajes. De cierta manera es un tipo de tortura, estar obligados a no olvidar, estar destinados a salir cada día, a buscar el pan repitiendo ciento de veces la misma acción, vernos forzados a recordar a ese ser que por alguna razón ya no se halla a nuestro lado. Viviendo de esa forma, actuando el papel de ese que se marchó, estaremos de alguna triste manera estaremos viviendo la vida a través del otro. Definitivamente, la herida vuelve abrirse, quedamos adoloridos, como si fuésemos tambores desfondados.

9 comments:

gerardobatista said...

Que interesante post. Qué pena, y así hay personas que tienen de todo en esta vida y no lo valoran. Pero imagínate es como dice Hector Lavoe” Todo tiene su final, nada dura para siempre…”. Me puede imaginar la mujer diciendo en los vagones del tren con tristeza las palabras que decía su marido.
Gracias Baak por escribir cuentos que nos hagan pensar y valorar la vida cada mañana aun más.

Miguel A. Rojas H. said...

Pobres personas se les defondo su tambor. Ojala la vida le toque un momento bueno para que consigan otro tambor o mejor aun algo mejor que eso.

ClaudiaRita said...

Es triste, eso no lo discusto, mas bien lo comparto.

Pero, quizas se separaron para recolectar más dinero, ya que si andan juntos las personas dan una sóla propina para ambos, mientras que si andan separados les puede ir mejor en su colecta, digo, es una idea.. además la ley del sobreviviente no es fácil

Baakanit said...

gerardobatista, así es brother, no siempre se valora lo que se tiene.

Saludos


Miguel A. Rojas H., Ojalá que sí, es duro pasarse toda una vida al ritmo de un tambor que a puras penas emite música.

ClaudiaRita, no creo que se hayan separado para colectar más. Ellos eran un equipo, estaban juntos en eso, se veían lindos trabajando juntos como marido y mujer, tocando esos tambores al mismo tiempo. Recibían más propina, ya que el espectáculo le salía mejor.

Pero todo es posible en la vida, quizás estés en lo cierto y ellos estén aplicando la estrategia de 'Divide and Conquer.'

Saluditos

LoLa Vasquez said...

Hasta lo que uno no quiere, lo extraña!!

Hey me quedo en esa parada!;)

domi2.5 said...

Hiper realismo. Cada subway/metro tiene el suyo, me pregunto si me sentiré igual de acongojada al ver uno en el metro de Santo Domingo, como me siento al ver uno en el de NY. No se por qué, pero siempre pienso: "Esa podría ser yo".

Palmoba said...

Que cierto, todo acaba, lo bueno acaba..lo malo tambien!!

MiguiMix said...

A veces la vida se va derrumbando como ese tambor y no alcanzamos a ver una parte de júbilo en ella.

Ojala encuentra algo mejor.

Saludos.....

Ginnette said...

Como da vueltas la vida!!
Si viviera en NY de seguro que estaría así de fijona de todo lo que pasa en mi alrededor. Con lo pensadora que soy, sé que me pasaría imaginando distintos ambientes y situaciones para personas como esta.