Wednesday, August 27, 2008

Las Babas del Diablo

"De repente me pregunto por qué tengo que contar esto, pero si uno empezara a preguntarse por qué hace todo lo que hace, si uno se preguntara solamente por qué acepta una invitación a cenar (ahora pasa una paloma, y me parece que un gorrión) o por qué cuando alguien nos ha contado un buen cuento, enseguida empieza como una cosquilla en el estómago y no se está tranquilo hasta entrar en la oficina de al lado y contar a su vez el cuento; recién entonces uno está bien, está contento y puede volverse a su trabajo. Que yo sepa nadie ha explicado esto, de manera que lo mejor es dejarse de pudores y contar, porque al fin y al cabo nadie se averguenza de respirar o de ponerse los zapatos; son cosas, que se hacen, y cuando pasa algo raro, cuando dentro del zapato encontramos una araña o al respirar se siente como un vidrio roto, entonces hay que contar lo que pasa, contarlo a los muchachos de la oficina o al médico. Ay, doctor, cada vez que respiro... Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago."

"Y ya que vamos a contarlo pongamos un poco de orden, bajemos por la escalera de esta casa hasta el domingo 7 de noviembre, justo un mes atrás. Uno baja cinco pisos y ya está en el domingo, con un sol insospechado para noviembre en París, con muchísimas ganas de andar por ahí, de ver cosas, de sacar fotos (porque éramos fotógrafos, soy fotógrafo). Ya sé que lo más difícil va a ser encontrar la manera de contarlo, y no tengo miedo de repetirme. Va a ser difícil porque nadie sabe bien quién es el que verdaderamente está contando, si soy yo o eso que ha ocurrido, o lo que estoy viendo (nubes, y a veces una paloma) o si sencillamente cuento una verdad que es solamente mi verdad, y entonces no es la verdad salvo para mi estómago, para estas ganas de salir corriendo y acabar de alguna manera con esto, sea lo que fuere."

"Vamos a contarlo despacio, ya se irá viendo qué ocurre a medida que lo escribo. Si me sustituyen, si ya no sé qué decir, si se acaban las nubes y empieza alguna otra cosa (porque no puede ser que esto sea estar viendo continuamente nubes que pasan, y a veces una paloma), si algo de todo eso...Y después del «si», ¿qué voy a poner, cómo voy a clausurar correctamente la oración? Pero si empiezo a hacer preguntas no contaré nada; mejor contar, quizá contar sea como una respuesta, por lo menos para alguno que lo lea."

"Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier reporter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche. Michel sabía que el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa (ahora pasa una gran nube casi negra), pero no desconfiaba, sabedor de que le bastaba salir sin la Contax para recuperar el tono distraído, la visión sin encuadre, la luz sin diafragma ni 1/25O. Ahora mismo (qué palabra, ahora, qué estúpida mentira) podía quedarme sentado en el pretil sobre el río, mirando pasar las pinazas negras y rojas, sin que se me ocurriera pensar fotográficamente las escenas, nada más que dejándome ir en el dejarse ir de las cosas, corriendo inmóvil con el tiempo. Y ya no soplaba viento."

Estos párrafos que comparto con ustedes pertenecen a Las Babas del Diablo, relato de Julio Cortázar. La primera vez que leí ese cuento fue hace como cuatro años. Cuando lo leí aquella vez no me gustó mucho ni tampoco captó mi interés, quizás porque no lo entendí o porque simplemente no era el momento, dado a que no llevaba el tipo de vida que llevo ahora, en ese tiempo mis bagajes y experiencias era sumamente distintas.

Cortázar, amante de escribir sobre el azar, amante de experimentar con las transiciones y el tiempo, de alguna manera extraña o rara logró transmitir más o menos la esencia de este blog, del por qué de tomar fotos, de ese cosquilleo que uno siente cuando uno tiene algo que desea compartir y contar. A veces para muchos lectores, un post no significa nada, pero quien lo escribe le importa mucho eso, ya que pudo satisfacer la necesidad de contar algo, así como uno no lo entiende todo en un principio, puede que llegue el momento en el cual tengamos el bagaje necesario para poder entender o para poder simpatizar con eso que hemos leído. Cuando volví a leer el cuento hace unas semanas, éste cobró una nueva vida dentro de mí, se convirtió en uno de mis favoritos. Julio, amigo íntimo, insospechadamente, pudo describir por mí la razón de ser de este blog y eso es lo raro.

P.D. Si quieren leer el cuento pueden hacer click a este link: http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/babas.htm

4 comments:

JennvicT (Ositajenni) said...

No se, pero pensaba en ti mientras lo leia :)

Palmoba said...

Jajajaja, Sans Papier?? yo si que nunca habia escuchado eso mi amol!!!
DESTALENTADA:es des-talento, osease, que no tiene talento, ni pizca, ni asomo, ni na de na!!!

Te me cuidas bien.

DrLacxos said...

recuerdas lo que estábamos hablando en mi casa? que las cosas te llegan en el momento en el que te deben de llegar, este fue el momento que de verdad tenia que llegarte "la barba del diablo"!

gracias por compartirlo! y si! a muchas personas a veces no le ven importancia a lo que hacemos (eso de estar escribiendo cosas en un blog para compartirla con otros) peor ahí es donde está lo interesante.

Martín Cagliani said...

He recomendado este blog en el Día del Blog