Sunday, November 25, 2007

Harlem Perfumado



En Harlem existe cierta fascinación con el perfume, en ninguna otra parte de New York he visto este tipo de negocios en el cual sobre una mesa se colocan un montón de botellas, inciensos, jabones. Parece que el negocito está dejando beneficios ya que lo veo diseminado a lo largo de la calle 125.
El otro día me detuve a conversar con uno de los vendedores de la zona, al notar lo interesado que estaba acerca del producto el hombre creyó que yo era un turista, ya que quizás el pensó que un residente de la ciudad no le llamaría la atención ver esto o preguntar acerca de esto.
Le pregunté si él mismo los hacía y el buen hombre, un poco avergonzado me dijo que no, que los aromas eran importados de la India y de Africa, que él se los compraba a un distribuidor.
Estos negocitos de perfumes todos son idénticos, venden los mismos productos, lo único que puede diferenciar a una mesa de las otras son las etiquetas de las botellas. Algunos le dejan las mismas etiquetas con las cuales la compraron, y otros se la cambian y le dan un toquecito personal.
Pues les cuento que si usted está interesado en hacer su propio perfume, solo tiene que seleccionar los aromas de las botellas que le gustan, y el vendedor se los va hechando uno por uno en un frasquito, al final se sacude el frasco y listo! (Este método se sale de la realidad, y me recuerda las pociones mágicas de los dibujos animados)
Los perfumes de la mayoría de las mesas sólo contenían nombres de frutas o de marcas de perfumes reales, una se salió del montón, para mí se llevó el primer lugar. Aquí les dejo unos cuantos nombres de las etiquetas que me acuerdo:
-Para que no te vayas.
-Amor bajo la luna.
-Crema por todo el cuerpo
-Pasión Feroz
-Seductora
-Para atarte a mi pecho.
(Estos últimos más que fragancias me parecen una pequeña brujería, estos vendedores africanos se las traen con su creatividad.)
Si necesitan un perfumito barato, ya saben a donde ir.

Plegarias Station


El otro día en Harlem, me encontré una curiosa estación de plegarias. En la cual estos jóvenes de rojo ofrecían folletos además de ofrecérseles a los transeuntes para así rezar juntos. Primera vez que veo algo como esto, me parece buena idea: si no vas a la iglesia que la iglesia venga a ti, aunque en el proceso tengas que salir corriendo.

Thursday, November 22, 2007

Pavos, Pavitos, Pavos

No, no hay escasez de pavos, ni jamás la habrá, los pavos somos nosotros. Siempre de pavos imitando la cultura gringa. De qué Halloween, Thanksgiving, despedidas de solteras me hablas? Esas son cosas que no nos pertenecen!

No hay nada más raro que ver a un dominicano viviendo en su patria preparando la cena de “Acción de gracias” Es usted descendiente de los “Peregrinos”? Sabe usted la historia de esta tradición?

Me contaron que en Francia también algunas familias celebran esta festividad Estadounidense, no me sorprendería saber que en Suiza, Argentina, Holanda, España, Colombia, Venezuela, Alemania, México, Ecuador, Chile, Perú, etc, también lo estén haciendo.

Qué más da, llegará el día en que todos nos habremos adaptado tanto a la cultura Estadounidense que aunque no tengamos pasaporte con estampa de aguilita calva, ni hablemos inglés del “bueno”, seremos más pavos que los mismos pavos.

Wednesday, November 14, 2007

La Señora De Las Burbujas y La Bella Sonrisa





Cada vez que yo veo globulitos de jabón se desempolva mi baúl de los recuerdos y me convierto nuevamente en un chicuelo de 3 años. Recuerdo tener una vecinita que vivía en una segunda planta a unas cuantas casas de la mía. Una vez, sentadita en un peldaño de la escalera de su casa, con un alambrito con la punta doblada en forma de aro, ella soplaba y creaba burbujas de diversos tamaños, yo atraído por estas burbujas, salí de la galería de mi casa y me coloqué debajo de ella, esperando que ella soplara las pompitas para yo atraparlas con mis manitas. De pronto, en un descuido, con su mano izquierda ella tocó el vaso que contenía el agua enjabonada y toda esta se vertió en mis ojos. A pesar de la corta edad, recuerdo que duré unos buenos días con conjuntivitis.

Pues resulta que hace unos días vi en Harlem a una señora Afroamericana vendiendo algo muy peculiar, tenía un carro de supermercado lleno de pistolas plásticas, éstas como munición utilizaban agua y jabón y disparaban muchísimas burbujitas. La señora mientras disparaba las burbujas mostraba sus blanquísimos dientes, los cuales eran adornados por una sonrisa abierta de par en par. En ese momento yo decidí capturar ese lindo momento para hablarles un poco a ustedes sobre la creatividad que tienen muchos vendedores ambulantes quienes venden productos que nadie más vende en la calle.

Cuando tenía mi dedo preparado para tomarle la foto, ella paró de sonreír y me dijo que no le tomara ninguna foto. Me disculpé varias veces y guardé mi cámara, seguí esperando por el autobús y escuchando música. De pronto ella se me acerca y me dice que borre la foto que le tomé. Yo le dije que no había tomado ninguna. Saco mi cámara y le muestro todas las fotos que había tomado ese día y le demuestro que ella no se encontraba en ninguna de ellas. Ella añade que cree en Dios y que si yo le estoy mintiendo Dios me castigará. Yo vuelvo y le aclaro que no estoy mintiendo y que puede estar segura de que no la retraté. La señora se retira, vuelve a colocarse junto a su carro repleto de mercancía. Desde allá me grita que espera que yo no le haya tomado ninguna foto. Antes de darle la espalda veo que un transeúnte flaco y con un pequeño afro se pone a hablar con ella. Parece que él nos estaba observando desde hacía rato. Yo me torné y seguí, con los audífonos puestos, esperando por el bus. El autobús a lo lejos se aproxima. Escucho a la señora gritarme desde su carro, me hice que no escuché, ya que creí haber hablado lo suficiente con ella.

El viejo flaco se me acerca y me toca por el hombro, yo me torno hacia él, él se retira y la señora se me acerca disgustada. Me dice que le muestre nuevamente las fotos, que ella no pudo verlas bien cuando yo se la mostré la primera vez. Yo vuelvo y le muestro las fotos, una por una, despacito. Ella vuelve y me menciona que cree en Dios, como si yo en algún momento le hubiese cuestionado su fe, vuelve y me dice que le muestre las fotografías, se sacó su celular de los bolsillos y me amenaza diciendo que si no lo hago va a llamar a los “Brothers” refiriéndose a sus amigos morenos para que vinieran a arreglárselas conmigo.

"Ya es suficiente." le dije. "Le he mostrado todas las fotografías, y le estoy diciendo honestamente que no le tomé ninguna, que inmediatamente usted me dijo que no, yo no proseguí."

“No la quería tomar para hacerle daño.” Le dije. “Sinceramente, la quería retratar porque su trabajo me pareció creativo y diferente, porque me gustó la alegría que transmite cuando usted hace sus ventas. De todo corazón, discúlpeme nuevamente.” Al terminar de decir esas palabras le di una palmadita cariñosa en el hombro. Ella sonrió y volvió a su lugar. Un segundo autobús arribó. Mientras subía al bus la escuché decir.

“God sees everything!” (Dios lo ve todo)
Picture taken from the Explore Store's website.

Sunday, November 11, 2007

El Imitador


El otro día en el bus me topé con este talentoso hombre. Se pasó unos veinte minutos hablando solo. Pero a diferencia de otros, todas sus conversaciones la tenía con diferentes voces. En algunos instantes se decía con voz bien macha:
"Hijo no quiero que me salgas a la calle, la calle está peligrosa, si sales te caeré a correazos." Y luego con voz de chiquillo se contestaba:
"Papi pero déjame salir, quiero ver los disfraces de Halloween."
"Ay ay no me des!" Luego el querido imitador cambiaba su voz de niño a una de mujer:
"Mira sinverguenza trajiste el dinero para la cena, los niños tienen hambre."
"Coño ya te di dinero, me quieres quitar to' los cuartos buena perra." Respondía al instante con voz de hombre y un tono agresivo.
Una de sus imitaciones más interesantes fue cuando se puso a ofrecerle una paliza a uno de sus personajes ficticios. Su cara se tornó enojada, y mientras le decía a su contrincante que le iba a romper la madre, golpeaba fuertemente contra su palma su puño derecho .
Yo en un principio creí que él estaba hablando por su celular y tenía el "earpiece" puesto en su oreja, ya que con la mano derecha muchas veces se cubría esa parte, pero luego todo quedó aclarado.

Juan Luis Guerra Es Un Tipo Raro

Juan Luis Guerra es extraño, de esos que nacen cada cien años. Hay que atender cada paso que da, ser testigo de su rarezas, ya que cuando expire, perderemos a ese músico de músicos, a ese mutante hijo de la literatura y las melodías.
Es lamentable que él sea siempre quien de la cara por mi país. De todos modos, lo critican por no colaborar con los músicos dominicanos, yo a él no lo culpo, él es un tipo raro, complejo, necesita que le saquen su plato aparte.