Saturday, June 23, 2007

La Iglesia A Domicilio



Respeto a los religiosos, y me gusta cuando esto me respetan y no andan metiéndome la religión por los ojos. Los considero, creo que está bien que crean en algo, que dejen de hacer lo malo y se conviertan, que aspiren a un mundo mejor aunque ese mundo que ellos quieren ver mejor no es éste, sino el otro.
Cuando chico, pegado al patio trasero de mi casa, había una iglesia evangélica. De tanto oir los cánticos, sin ser evangelico yo me lo sabía todos, incluso hasta lo cantaba desde mi patio a coro con los de la iglesia. Por más de diez años los cantos eran los mismos, no había cabida a las improvisaciones, a nuevas canciones, algo bueno creo ya que te podía perder unos cuantos domingos de misa y en realidad no te atrasabas.
Recuerdo que cuando era un chiquillo una guaguita anunciadora pasaba anunciando a través de sus bocinas las tan esperadas clases de verano. Como daban refrigerio, se cantaba, y habían muchas niñas lindas, cuando mi mamá me pedía ir a las dichosas clases de veranos, aunque yo sabía que lo hacía para librarse por tres horas de mí, yo no objetaba, contento me aparecía a cantar, a cambiarle las letras a las canciones, a añadirle coreografía junto a mis amigos, como por ejemplo cuando los coros decían: "Alabaré a alabaré"
Yo decía- "A lavar eh a lavar eh" Y junto a mis amigos frotábamos nuestros puñitos y fingíamos lavar la ropa. Bonitos Días aquellos.
Mi última visita a una iglesia evangélica fue esa hace tantos años en la que fui en víspera del día de Reyes y a todos los niños a mi alrededor le dieron juguetes, y a mí me pasaron la mano por la cabeza y me dijeron: "Para ti no hay juguetes, al Señor le gusta que los niños vengan todos los domingos. Si vienes a partir de ahora a todas las misas. EL PROXIMO año te daremos juguetes."
En los trenes de Nueva York también sucede eso de la iglesia a domicilio, en vez de escuchar la misa desde el patio de mi casa, la escucho desde mi asiento en el tren, cuando un señor imprudente, a eso de las ocho de la mañana, comienza a GRITAR la palabra de Dios, interrumpiendo mi lectura y ofendiendo a todo el mundo sin conocernos al decir, que todos vamos para el infierno, si no aceptamos bañarnos con la sangre del Señor. Esta semana tuve la dicha de tener a bordo en dos días consecutivos a estos señores que le gusta abrazar la biblia. Uno es ese que les muestro, y el otro no quise tomarle foto.
Se ve muy feo quererle imponer a la mala la religión a los otros, yo a los religiosos los respeto, y me gustaría que ellos hicieran lo mismo conmigo.

8 comments:

Joan Guerrero said...

Si supieras que me imaginaba que eso sólo ocurría por estos lados. Que raro es ver eso.

lolafrenetica said...

Creo que ya sabes lo que pienso acerca de todo el rollo de la religion, ya he escrito en varias ocasiones sobre ese tema en mi blog.
Yo me crie al igual que tu iendo a una iglesia evangelica, a mi tambien me obligaban a ir, y yo lo odiaba.
Mi mama es evangelica pentecostal y me molesta que ella siempre este hablando de las profecias y del infierno. le he dejado saber bien claro que no me interesa esa religion. Pienso que es un mal metodo el que usan algunos evangelicos, no creo que para tener fe y creer en Dios tengas que hacerlo por miedo. Para mi ese no es el punto.

OsitaJenni said...

I agree...

Pues porque es verdad lo que dices, es molestoso cuando viene alguien a quererte meter una idea o una religion como si fuera obligado.
La verdad es que es molestoso y hasta a veces resulta intimidante...

Luis Jerez said...

Eso de que los religiosos respeten el derecho de cada quien de ser lo veo muy difícil. Ojalá y así como mencionas se haga como realidad ese sueño. Pero las religiones lo que buscan es almas para cautivarlas e ingresarlas en sus filas para así enriquecer sus arcas y ganar poder. Lo cual me parece muy lógico. Mientras se tiene más se es respetado. Y si se logra a través del engaño disfrazado de salvación celestial, el temor al infierno, o llegando a dudar del amor propio o del ajeno que más da. La historia de la religión es el más fiel ejemplo de que el fin justifica los medios.
Y con respecto a la de Joan. Es bueno que él se percate que la inmigración está por doquier, y que la mayoría que enmigra es de una clase obrera, trabajadora, esa misma que se ve cogiendo el carro público por las mañanas, y están diseminados por todos partes del mundo donde se hable español. Así que lo que ves en RD, lo verás en NYC, y en Madrid.

Un saludo, y gracias por tus comentarios en el blog.

Alejandro Correa said...

Bueno, que te digo, por 10 años perteneci a una iglesia y estuve por las calles invitando a las personas a la iglesia y a estudiar la biblia, sin embargo no estoy de acuerdo con obligar a quien no quiere e interrumpir el espacio de una persoa que no quiere ser interrumpida, creo que tiene que venir de un deseo de acercarse a DIOS...

La biblia dice, Predica el mensaje cuando sea prudente y tambien cuando no lo sea, pero habria que ver si ese cuando no lo sea implica la gente que esta oyendo y aceptando...

Por otro lado estoy completamente de acuerdo con Lola, pues DIOS es mas que miedo y se supone que se predique como amor y no como temor...

Ginnette said...

Yo detesto en las mañanas escuchar a los evangélicos hablar de Satanás y del demonio.
No creo que logren su objetivo con esos gritos desaforados. Donde quiera se ven estas cosas.

ESPERPENTO said...

Religiones las respeto a todas por igual, siempre y cuando ellas me respeten a mi.
Ese es mi lema, el problema viene cuando ves que ellas no lo hacen, sin ir mas lejos hablemos de la catolica, ella ha demostrado hasta que punto se pasa " Por el forro de los cojones " y perdona la expresion, el respeto que sienten hacia todo aquel que no comulgue con sus ideas.
Pero bueno no voy a extenderme, porque con ese temita tendriamos para publicar miles de post.
Besos de este esperpento que te quiere un monton.
Naty.

Jaaziel said...

He llegado a tu blog, "vagabundeando" por la red.
Me gusta mucho.
Me entristecio lo de aquella noche de Reyes.
En la iglesia donde crecí, evangelica también, habia un señor que todos los años regalaba muchos, muchisimos juguetes, y todos eran nuevos y buenos -no esos que se regalan para acallar la conciencia-. No recuerdo haberle conocido, pero todos los niños sabiamos su historia, hacia mas de cuarenta años, en la dura postguerra española, un pequeño un niño se acerco, como tu, en una noche de reyes a aquella iglesia evangélica. Recibio un pequeño juguete y un abrazo.
Hace tiempo que fallecio, sus hijos siguen, cada principio de año puntualmente, haciendo llegar las cajas llenas de juguetes a la iglesia.

En cualquier caso, estoy de acuerdo contigo, creo más en el "metodo de evangelismo" de Francisco de Asis: "habla siempre del amor de Dios, y si es necesario, usa palabras"